viernes, 25 de julio de 2014

Crítica literaria: "KICHAY"


Obra: Kichay
Autor: Alejandro Romera.
Chiado Editorial
Páginas: 73
ISBN: 978-989-697-847-1
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Cubierta de Kichay.
Topé con este librito gracias a la confianza que el propio autor mostró en  a Los libros del replicante. Tras su lectura, la decisión fue clara: Kichay merecía estar en la biblioteca del replicante. 

En la solapa del libro nos dice el autor:
Mi nombre es Alejandro Romera Guerrero y, desde que tengo uso de razón, mi sueño ha sido escribir. De hecho, nunca he dejado de hacerlo. Aunque sea ahora, a mis treinta y pico, cuando haya empezado a compartirlo con los demás. En 2011 publiqué mi primer libro, Miradas de ébano, con Chiado Editorial. Un año después, vuelvo a la carga con Kichay. No tengo premios ni una dilatada carrera como literato, tan solo la necesidad de contar. Aquí dejo algunas historias que han ido aflorando por mi cabeza a lo largo de los años. Si decides entrar, espero que las disfrutes.
Con Kichay, Alejandro Romera nos acerca una colección de quince relatos, de los que, a continuación, indicaremos someramente, para no desvelar mucho, el argumento.



Nuestro camino comienza con <<Una vuelta al mundo>>, donde un pequeño pide al profesor que dé la vuelta al mapamundi. ¿Cuáles serán las consecuencias?
Un narrador-protagonista toma la palabra en <<Simbiosis>>, para justificar una vida sedentaria, aunque el narrador implícito lo juzga.
En <<La mirada de Amanda>>, el protagonista hace una confesión. Aquí, un desliz del narrador, pues, aunque nos sugiere que es gallego, emplea leísmos propios del habla (no de la escritura) de algunas zonas de Castilla.
<<¿Qué tiene de malo?>> gira en torno a tres personajes y a la reflexión sobre la moralidad de que exista el zoo.
Con <<Tres de agosto>> nos llama la atención sobre el orgullo y sus consecuencias. Relato interesante, en especial por la mezcla de tiempos.
En <<El viaje>>, un personaje da explicación a un suceso concreto que intriga a otro.
Sobresale, en <<Soledades>>, el curioso uso del monólogo interior, hilo caótico de los pensamientos muy del gusto del los noventayochistas y de la narrativa experimental de los sesenta.
<<Efímero instante en que soñé que te amaba>> vuelve al empleo del narrador-protagonista, esta vez obsesionado.
<<Soldado de Plastilina>> (¡qué buen título!) relata, en presente, la historia de un padre que ha perdido, uno a uno, a los miembros de su familia y la búsqueda del último hijo que le queda.
<<Platos rotos>> es una carta en la que la voz protagonista confiesa un curioso secreto a un tal Hugo, el narratario del relato.
<<Cuando la noticia calla>> gira en torno al tema de la guerra.
<<Suavidad de aquel baño>> llama la atención sobre el giro que puede dar el destino ante la toma de decisiones.
<<Recortes eternos>>, relatado en estilo indirecto libre, introduce la perspectiva de una ardilla que se cuela en una casa.
En <<Demasiado tarde>>, el protagonista sigue su rutina, pero ese día algo lo sorprende en el baño.
<<Kichay>> es el relato que cierra esta antología y el que le da nombre. El protagonista de la narración es un libro, con el título de “Kichay”, que aparece en una casa cuyo dueño ha leído  y releído todas las obras del lugar. Sin embargo, ésta no sabía ni que la tenía. ¡Qué extraño!

Esta antología, a pesar de algunas incorrecciones en la puntuación, es excelente para que nos acompañe en el metro, en el autobús o en la playa. La brevedad de los relatos muchos de ellos con finales inesperados, facilita su lectura. Destaca la recuperación de algunas técnicas narrativas olvidadas y el análisis tanto de la sociedad como el comportamiento humano con giros originales que lleva al lector a la reflexión mediante el entretenimiento, sin que casi él mismo se dé cuenta. Resulta una refrescante lectura que recupera y reivindica una tradición literaria española: la buena narración breve.

Replicante: Selene Alshams.
Estrellas sobre cinco: tres.
Para una lectura: humana, entretenida y comprometida.


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